La manera como los públicos están consumiendo las marcas ha cambiado y día a día se transforma con mayor rapidez. ¿No deberían también las marcas cambiar cómo comunican su publicidad? Basta con ver cuáles son los contenidos que más se comparten en la web y generan mayores interacciones: por mucho, están lejos de ser tradicionales. Aquí entra a jugar el content marketing.

No es tanto una cuestión de formatos (video, editorial, gráfico, sonoro), es más bien un tema de contenidos. Hoy las marcas se enfrentan a prosumers y crossumers y su reto está en generar engagement con ellos para que les permita identificarse con el contenido que llega a sus pantallas.

El primer desafío en marketing digital, antes que lograr una venta, es generar conexiones íntimas con sus públicos y potenciales clientes. En la web, la prioridad no debería ser vender productos o servicios sino ofrecer experiencias a los usuarios a través de estrategias de content marketing y difusión online con las que ellos se sientan identificados. Finalmente, llevar al cliente a la compra dependerá directamente de la relación entre su nivel de satisfacción y las expectativas que tiene de la marca.

No hay fórmulas mágicas para desarrollar y ejecutar estrategias digitales de marketing attraction y marketing retention 100% efectivas. Sin embargo, como lo demuestran los siguientes ejemplos en formato video, echar mano de la cotidianidad para construir un storytelling con el que los públicos se identifiquen emocional y sentimentalmente a un nivel inspiracional, aventurarse a hablar de cosas que normalmente se piensan pero no se dicen por considerarse polémicas y controversiales en ciertas esferas o producir una pieza que por su impacto realmente impulse al público a compartirla y a hablar de ella; pueden ser excelentes caminos para explorar con el fin de atraer y retener usuarios.

En la era de la cultura digital los públicos no quieren más de lo mismo, necesitan comunicaciones diferentes. Son inteligentes, cuestionan lo que llega a sus manos, buscan referentes, investigan y pueden ser validadores o detractores. Es el punto en el que las marcas deben tomar la decisión de conectarse con los arquetipos de los consumidores y atreverse a comunicar de una manera diferente dejando atrás los conceptos tradicionales. De lo contario, su presencia y permanencia en el mercado no será más que un vago recuerdo.

 

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